Aunque estas actividades puedan parecer distintas entre sí, todas nacen de una misma vocación: acercar a las personas experiencias, historias y objetos capaces de dejar una huella perdurable. Ya sea recorriendo una ciudad, interpretando un cuento o construyendo un marco a medida, mi trabajo consiste en otorgar presencia, atmósfera y permanencia a aquello que merece ser recordado.
Me atraen especialmente las historias antiguas, los objetos cargados de memoria, las ciudades con capas invisibles de tiempo y los oficios que todavía conservan algo humano, artesanal y contemplativo. Siempre sentí fascinación por la estética de otras épocas: manuscritos, retratos, vestuario histórico, bibliotecas, reliquias, arquitectura y piezas que sobreviven al paso de los años conservando todavía algo de quienes las habitaron.
Esa sensibilidad atraviesa todo lo que hago. En la narración oral aparece a través de la voz, la interpretación y la construcción de atmósferas; en el turismo cultural, mediante recorridos centrados en la memoria y la observación; y en el trabajo artesanal con marcos, a través del cuidado material y simbólico de las piezas que otras personas desean preservar.
Desde hace más de quince años participo en actividades de recreación histórica vinculadas al Fin de Semana del Patrimonio, realizando intervenciones urbanas y recorridos performáticos junto a la restauradora Valeria Mastrangelo.
A través del vestuario de época, la interpretación y el contacto directo con las personas, buscamos devolver presencia humana a fragmentos del pasado, transformando la memoria histórica en una experiencia cercana y compartida.
Siempre he sentido una fascinación personal por las formas antiguas de narrar, preservar y transmitir conocimiento. Una forma de encarnarlas es mi personaje del Monje Cuentacuentos, presente desde hace años en ferias medievales y encuentros culturales.
La figura está inspirada en los antiguos monjes copistas: aquellos hombres que, durante siglos, preservaron relatos, manuscritos y fragmentos de memoria colectiva a través de la escritura y la lectura. Tomando esa referencia como punto de partida, el personaje combina narración oral, ambientación histórica y teatralidad para recrear el espíritu de los antiguos relatos compartidos al abrigo de una voz humana.